que mi corazón esté siempre abierto a los pequeños pájaros
que son los secretos de la vida
lo que sea que ellos canten es mejor que conocer
y si los hombres no los escuchan son hombres viejos
que mi mente pueda deambular hambrienta
y sin miedo y sedienta y flexible
y aun si es domingo que yo pueda estar equivocadx
pues cada vez que un hombre tiene razón no es joven
y que yo mismx no pueda hacer algo útil
y amarte más que verdaderamente,
mucho más
nunca ha habido alguien tan tonto como para fracasar
al cubrir todo el cielo con una sonrisa
Versión de Tom Maver
viernes, 8 de noviembre de 2013
domingo, 27 de octubre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
viernes, 5 de julio de 2013
otra vez
Había llegado la hora del matrimonio y el Príncipe seguía sin enamorarse. Ante tal calamidad, tomó una decisión chavista: electoral y dialogan-te. Y se convocó a palacio a las casaderas de la corte. El Príncipe en persona, entregó, mirándola a los ojos, las semillas, una a una. Y dijo: Hoy, les he entregado una semilla diferente, a cada una, en un año volveremos a vernos a esta misma hora. La que me traiga la flor más hermosa, con esa me casaré.
Y fui a casa y en el tarro más hermoso la sembré, contemplé y nada. Nada creció. Pasado el año. Mis hermanxs me persuadieron y asistí ante el Rey, con mi pote ridículo.
Efectivamente, el salón era un jardín exótico, cada una más bella. Estaba avergonzada, cuando el Príncipe comenzó a hablar, justo al frente de su oprobio.
-Me casaré con ella, dijo. Señalando el vacío.
Todos comenzaron a reír, algunos a carcajadas. Se escuchó un murmullo: El Príncipe está alucinando.
-Nada de psicodelia. Hace un año entregué a todas ustedes semillas diferentes, pero igualmente estériles. Así, ustedes se encuentran, por “sortilegios de la música” ante la Flor de la Honestidad.
Y por eso me casaré con ella, dijo, señalándome.
Y fui a casa y en el tarro más hermoso la sembré, contemplé y nada. Nada creció. Pasado el año. Mis hermanxs me persuadieron y asistí ante el Rey, con mi pote ridículo.
Efectivamente, el salón era un jardín exótico, cada una más bella. Estaba avergonzada, cuando el Príncipe comenzó a hablar, justo al frente de su oprobio.
-Me casaré con ella, dijo. Señalando el vacío.
Todos comenzaron a reír, algunos a carcajadas. Se escuchó un murmullo: El Príncipe está alucinando.
-Nada de psicodelia. Hace un año entregué a todas ustedes semillas diferentes, pero igualmente estériles. Así, ustedes se encuentran, por “sortilegios de la música” ante la Flor de la Honestidad.
Y por eso me casaré con ella, dijo, señalándome.
domingo, 30 de junio de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
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