miércoles, 15 de febrero de 2017
domingo, 15 de enero de 2017
Cloths of Heaven
Had I the heavens' embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half-light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.
William Butler Yeats
las vestiduras del cielo
Si tuviera las vestiduras bordadas del cielo,
entretejidas de luz dorada y color plata,
las azules, las opacas, las oscuras
vestiduras de la noche y la luz y la penumbra,
tendería a tus pies las vestiduras:
pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
he tendido mis sueños a tus pies;
pisa suavemente, pues caminas sobre mis sueños.
pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
he tendido mis sueños a tus pies;
pisa suavemente, pues caminas sobre mis sueños.
Traducción de Gerardo Gambolini
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amor,
cielo,
poema,
poesía,
William Butler Yeats
lunes, 19 de septiembre de 2016
ActualizaciOn
Guacuco
No Polar
No Coca-cola
No Harina Pan
No Polar
No Coca-cola
No Harina Pan
No aceite de soya,
maíz o girasol,
Ni Cachitos (de
jamón)
ni toddy de cartón.
cero Diablitos,
Margarina,
mantequilla o queso pa que te duelan los huesos
No Beisbol
No telenovelas.
Si bicicleta, guayuco, agua de coco, Creepy y revolución.
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viernes, 16 de septiembre de 2016
Vida despuEs de la vida
En un hospicio que conozco estaba muriendo de cáncer
mama Emily, una mujer de cerca de setenta años. Su hija solía
visitarla todos los días y, al parecer, mantenían una relación
feliz. Pero cuando su hija se iba, Emily casi siempre se sentaba
a llorar a solas. La causa del llanto, como no tardó en saberse,
era que su hija se negaba en redondo a aceptar la inevitabilidad
de la muerte y se pasaba el rato alentando a su madre a «pensar
de un modo positivo», con la esperanza de que así se curaría el
cáncer.
Lo que en realidad ocurría era que Emily tenía que guardar-
se para sí todos sus pensamientos, profundos temores, pánico y
aflicción, sin poder hablar de ellos con nadie, sin tener a nadie
que le ayudara a explorarlos, a nadie que la ayudara a entender
su vida ni a nadie que la ayudara a encontrar un sentido curati-
vo a su muerte.
Lo esencial en la vida es establecer con los demás una
comunicación sincera y libre de temores, y ésta nunca es tan
importante como cuando se trata de una persona moribunda,
como me enseñó Emily.
http://sociedadteosoficaelsalvador.org/…/LIBRO-TIBETANO-DE…/
mama Emily, una mujer de cerca de setenta años. Su hija solía
visitarla todos los días y, al parecer, mantenían una relación
feliz. Pero cuando su hija se iba, Emily casi siempre se sentaba
a llorar a solas. La causa del llanto, como no tardó en saberse,
era que su hija se negaba en redondo a aceptar la inevitabilidad
de la muerte y se pasaba el rato alentando a su madre a «pensar
de un modo positivo», con la esperanza de que así se curaría el
cáncer.
Lo que en realidad ocurría era que Emily tenía que guardar-
se para sí todos sus pensamientos, profundos temores, pánico y
aflicción, sin poder hablar de ellos con nadie, sin tener a nadie
que le ayudara a explorarlos, a nadie que la ayudara a entender
su vida ni a nadie que la ayudara a encontrar un sentido curati-
vo a su muerte.
Lo esencial en la vida es establecer con los demás una
comunicación sincera y libre de temores, y ésta nunca es tan
importante como cuando se trata de una persona moribunda,
como me enseñó Emily.
http://sociedadteosoficaelsalvador.org/…/LIBRO-TIBETANO-DE…/
martes, 16 de agosto de 2016
Mujeres que corren con los lobos
Una vez, en un museo de la ciencia de San Francisco, entré en una sala
llena de micrófonos y altavoces que simulaban el oído de un perro. Cuando
una palmera se agitaba al viento, sonaba como un terremoto; cuando unas
pisadas se acercaban desde lejos, era como si alguien estrujara contra mi
oído un millón de bolsas de palomitas de maíz. El mundo del perro está
lleno de constantes cataclismos acústicos, Unos cataclismos acústicos que
nosotros los seres humanos no percibimos en absoluto. Pero el perrito sí.
Libro Mujeres que corren con los lobos
jueves, 21 de julio de 2016
Humildad
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